miércoles, 3 de diciembre de 2008

El hombre; enemigo de la naturaleza, de los animales y de sí mismo...

Hoy en Internet he encontrado esta genial animación que denuncia la corrupción que el ser humano supone para el mundo. Me parece muy original el enfoque con el que se plantea el problema de la destrucción del planeta, y creo que tiene toda la razón al mostrar a la raza humana como una maléfica plaga de parásitos que día a día va destruyendo el entorno sin ningún tipo de piedad.

Esto nos debe llevar a una reflexión sobre lo que está ocurriendo, y de que manera estamos contribuyendo cada uno de nosotros a cuidar o a destruir la que es nuestra gran casa.

Hay que tomar conciencia. El mundo está en nuestras manos y debemos hacer todo lo posible por colaborar para salvarlo. Sólo los estúpidos pueden tener la conciencia tranquila ante lo que está ocurriendo! estamos acabando con todos nuestros recursos naturales creando grandes daños al equilibrio ecológico y a nosotros mismos. Creo que hay que ser muy lerdo para darse cuenta de que lo que estamos haciendo es tirar piedras sobre nuestro propio tejado y, aún así, no nos importe nada y prefiramos hacer como que no nos enteramos de qué va la cosa, todo, por mera comodidad.

Para mantener limpia nuestra conciencia solemos convencernos de que nosotros solos no podemos frenar este caos y cambiar el mundo, por lo que, seguidamente pensamos que sería una tontería molestarse en intentarlo para finalmente no conseguir nada...pues bien, si todas las personas que han pensado así, en vez de echarse a un lado del problema, se uniesen, ya serían muchos los que estarían haciendo algo por mejorar la situación, y juntos si que podemos hacer que esto cambie.

Eva Barrilado

lunes, 1 de diciembre de 2008

La maldad del ser humano




Quisiera comenzar este blog reflexionando acerca de una decepción; desilusión que muchos hemos experimentado al abrir los ojos un buen día y ver que todo ese maravilloso mundo que nos habían pintado, desde un principio, en realidad no existía.
Al despertar de esta ignorancia, nos encontramos con un mundo lleno de dolor y sufrimiento, y lo peor es darnos cuenta de que esta angustia es causada, en mayor parte, por el propio ser humano.


El orgullo de pertenecer a la “extraordinaria” raza humana se desvanece cuando nos percatamos de que nosotros mismos somos los responsables de que este mundo se esté convirtiendo en un basurero.


Desde sus inicios, el hombre, ha ido desarrollando un sentimiento de posesión que lo ha ido convirtiendo en un ser malvado. El hombre es el único animal con capacidad de razonamiento, pero la avaricia y el egoísmo lo dominan, haciendo que actúe de manera insospechada. La ambición de poder y la búsqueda de placer mueven al ser humano, y estos deseos, despiertan su irracionalidad.
Para conseguir el bien propio, se olvida por completo la dicha del resto. Necesitamos satisfacer nuestras necesidades y placeres aunque para ello tengamos que pisotear a otros.
La ambición dentro de la mente del hombre lo destruye todo.


Eva Barrilado